Configurar seguimiento por correo

Segunda ley de la brujería


Digamos que la verdadera igualdad que Dios le otorgó a las mujeres para competir entre ellas mismas, no está en la belleza sino en la brujería.

Y brujería no se define aquí al “conjunto de prácticas mágicas o supersticiosas que ejercen los brujos y las brujas” sino el arte de embrujar (léase “hechizar” o “atrapar”) a cualquier hombre que se cruce en su camino.

Dicho de otra manera la segunda ley de la brujería es: “No todas las mujeres son igual de bonitas, pero todas pueden ser igual de brujas”. Menos mal