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El asunto del deseo

El asunto del deseo es algo medio misterioso para hombres y mujeres. ¿Por qué se desencadena el deseo?, ¿Es algo cultural?, ¿Es instintivo?, ¿Por qué en unos días es intenso y en otros está casi abolido?. Quizás lo primero que debe decirse es que el deseo por alguien entra por los sentidos. Es imposible desear sin ver, o tocar, u oir, u oler o incluso probar al objeto del deseo. Los patrones culturales tienen un valor fundamental. No es lo mismo desear en Nueva York que en Afganistán. Finalmente para hombres y mujeres el asunto de desear es algo hormonal gobernado en ambos por la testosterona. Como otras hormonas tiene variaciones circadianas a lo largo del dìa e incluso estacionales. Por supuesto otras hormonas influyen en el deseo, por ejemplo la prolactina que produce al aumentarse sensación de saciedad sexual o incluso la tiroides cuya alteración incide también en el desempeño sexual. El deseo es el "hambre" del sexo y su alteraciòn le resta brillo a la actividad sexual. Todos los días se buscan formas y productos que aumenten el deseo, en otras palabras, afrodisíacos y aunque hoy estamos limitados existen algunas alternativas para ofrecerles a los interesados.