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Traumas del Pene


Los traumas de pene pueden ser de diferentes origenes. Golpes directos, heridas de bala, más rara vez por cuchillos por la movilidad del pene, avulsiones en el pavimento, aplastamiento por máquinas o incluso mordidas humanas o de animales. Usualmente existe un hematoma (colección de sangre) contenida por los tejidos más profundos del pene que le dan un aspecto de "morcilla". Dos cosas son fundamentales a considerar: La integridad de la vía urinaria representada por la uretra, puesto que no es aceptable que existe algún punto donde se pierda orina; en este caso seria imperativo el uso de una sonda vesical permanente mientras se resuelve la fístula e incluso de una cirugía; y segundo la integridad del tejido cavernoso (eréctil) puesto que una fractura de este tejido ameritaría una cirugía inmediata de corrección. La simple colección de sangre, aunque escandalosa, puede manejarse bien con medidas locales como paños de agua caliente, antinflamatorios y quizás antibióticos para disminuir el riesgo de infección. En ocasiones por desgracia es necesario remodelar el tejido bueno y hacer amputaciones parciales