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Brujas y Sexualidad


Las brujas, ningún personaje de la mitología popular más asociado con la sexualidad. Ellas se suponían demasiado libres, demasiado perversas para ser buenas chichas. Para muchos el núcleo de su maldad es la hipesexualidad y la decisión permanente de seducir a los hombres que se les atraviezan en el camino. Ellas están en el mundo simplemente para inducir el pecado. Si además de una graciosa malignidad aparece la belleza, la combinación es explosiva. Como si fuera poco cualquier señal en el cuerpo era evidencia irrefutable de la pertenencia al mundo de lo maligno: Una mancha, un lunar, una cicatriz extraña. Pero ¿qué tal por ejemplo un clítoris grande o unos senos asimétricos?. He aquí entonces que las brujas para muchos no son perversas de maldad sino de sexualidad.