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El Dios Priapo


En la mitología griega, Príapo (en griego antiguo Πρίαπος Príapos) es un dios menor rústico de la fertilidad, tanto de la vegetación como de todos los animales relacionados con la vida agrícola, y un personaje fálico. Era adorado como protector de los rebaños de cabras y ovejas, de las abejas, del vino, de los productos de la huerta e incluso de la pesca.
Era una divinidad de carácter obsceno, representado como un enano deforme, con un enorme falo en perpetua erección, símbolo de la fuerza fecundadora de la naturaleza. Los Romanos solían colocar en sus jardines estatuas de Príapo, normalmente con la forma de toscas hermas de madera de higuera, manchadas de bermellón (de aquí que el dios fuese llamado ruber o rubicundus), con un enorme falo erecto, llevando fruta en su ropa y una hoz o una cornucopia en la mano. Su función era la de garantizar una abundante cosecha, pero también hacían las veces de espantapájaros.
Según algunos mitógrafos, sus lugares originarios de culto eran las ciudades de Asia Menor situadas en el Helesponto, particularmente Lámpsaco. Por esto a veces era llamado «Helespóntico». Más tarde, su culto se difundiría por Grecia e Italia. Príapo también es reconocido como un santo en la Ecclesia Gnostica Catholica.
Príapo suele ser considerado hijo de Dioniso y Afrodita. Se dice que ésta había cedido a los abrazos de Dioniso, pero durante la expedición de éste a la India le fue infiel y vivió con Adonis (quien sería su padre según un escolio Sobre Licofrón señalado por Kerényi 1951). A la vuelta de Dioniso Afrodita volvió a su lado, pero pronto le abandonó de nuevo y marchó a Lámpsaco para dar a luz al hijo del dios. Hera, decepcionada por la conducta de Afrodita, la tocó y su poder mágico hizo que alumbrase un hijo extremadamente feo y con unos genitales inusualmente grandes.
En las excavaciones de Pompeya se descubrió un famoso fresco de Príapo pintado en las paredes del vestíbulo de la casa de los Vetti. Se cree que la función de este fresco era contrarrestar el mal de ojo de los envidiosos de la riqueza de los Vetti, dos acaudalados comerciantes de la ciudad que gastaron grandes sumas en decorar su mansión con las mejores opciones.
Hoy en dìa se sigue usando el término "Priapismo" para describir una condición en que el pene permanece erecto por largo tiempo (usualmente más de 6 horas).