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El Rigiscan


El Rigiscan puede ser hoy perfectamente un aparato de museo en la historia de la sexología. Se trata de un método electrónico, tipo holter para monitorizar las erecciones nocturnas (tumescencia peneana nocturna). La importancia de este diagnóstico estaba centrado en que supuestamente el paciente con patrón de erecciones nocturnas normales (3-5 en cada noche) pero con erecciones sexuales anormales muy seguramente tenía una disfunción sicológica. Esta relación no es del todo cierta puesto que hoy se acepta que también es disfuncional un paciente con falla en las erecciones parcial, transitoria o circunstancial. El Rigiscan podría tener hoy solamente valor en medicina legal puesto que se utiliza para probar en juicios la supuesta disfuncionalidad de pacientes acusadas de crímenes sexuales. Los aparatos de tumescencia peneana nocturna permiten registrar el patrón de erecciones en la noche, asociados al sueño REM que presenta un paciente determinado. Es para erecciones centrales (no medulares o reflejas), es una forma adecuada de verificar el patrón eréctil nocturno de un paciente determinado. Anteriormente se utilizó como un método para diferenciar disfunción eréctil psicógena (con erecciones nocturnas normales) vs disfunción eréctil orgánica (sin erecciones nocturnas), pero actualmente eso no tiene mucho sentido al existir métodos más completos como el dopler peneano. Podría quedar alguna utilidad en casos médico legales (matrimonios no consumados, violaciones), en que un individuo o miembro de la pareja manifiesta que no existen erecciones de ningún tipo. Adicionalmente en pacientes con lesión medular para verificar el componente central de la erección vs el componente reflejo que persiste en lesiones por encima de T 12. En realidad en el mundo cada vez se usa menos este método.