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El Gineceo Griego



En la antigua Grecia, las esposas no podían sentarse a manteles con sus maridos, sino que permanecían recluidas en el llamado "gineceo", la habitación para mujeres en la parte posterior de las viviendas. Las únicas mujeres que podían sentarse a la mesa de los varones eran las hetairas, cortesanas cultas y altamente entrenadas en lo sexual y lo social.