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Santa Librada un extraño caso de masculinización


Esta virgen mártir de Portugal es el resultado de la combinación de varias leyendas, unidas todas por la imaginación popular. Santa Librada o Wilgefortis era una de las nonellizas (nueve hermanas nacidas en un mismo parto) que vivió en el siglo VIII; siendo niña, fue prometida en matrimonio por su padre (el rey de Portugal, que era cristiano para unos o pagano para otros) al rey moro de Sicilia. Para evitar el casamiento indeseado, ella tomó un voto de virginidad y oró a Dios para que la convirtiera en un ser feo y repulsivo. En respuesta a sus oraciones, le creció vello en todo el cuerpo y una barba, por lo que el rey musulmán rompió el compromiso y el padre lleno de ira la mandó crucificar (a pesar que era el año 800 D.C y habían terminado las crucifixiones del imperio Romano). Para lograr su aspecto la hija del rey, rechazaba los alimentos que le ofrecían, ayunaba y si la forzaban a comer vomitaba. Enflaquecía a ojos vistas, y prácticamente se estaba dejando morir de hambre. Todo antes de romper su voto de castidad y de servir a Dios, todo antes que la casaran...”. Sin duda, un caso típico de anorexia nerviosa que la convirtió en Santa Wilgefortis (del latin virgo fortis), o Liberada (como es conocida en Francia, España y Portugal). Especialistas en anorexia y bulimia analizan la leyenda, y encuentran que el detalle del vello masculino que se extendió por todo su cuerpo y la barba hirsuta, le da versosimilitud a la historia. En su afán de renunciar a su femineidad (para preservar su virginidad) Wilgefortis se privó del alimento. Esta rebeldía, imperdonable en la edad media, hizo fracasar los planes matrimoniales de su padre. Entonces su pretendiente rompió el compromiso pactado. El martirio de su crucifixión repercutió en toda Europa y comenzaron a surgir cultos basados en este hecho. Esta leyenda podría haber sido la historia de muchas mujeres que padecieron la misma enfermedad: anorexia nerviosa y que el vello masculino, tras el ayuno forzado, no sería otra cosa que una forma de masculinización bien conocida en la patología de la anorexia nerviosa. Wilgefortis de la leyenda germana deriva del idioma antiguo "hilge Vartez" (‘santo rostro’), una traducción del italiano Santo Volto. El cuadro conocido como Volto Santo de Lucca es una imagen icónica del periodo bizantino temprano que muestra a un Jesucristo barbado (aunque bastante androgino) coronado y crucificado, de cabello larguísimo, con los ojos muy abiertos y vestido con una túnica larga (en vez del tradicional taparrabos). La imagen era llevada en procesión por las calles de Lucca cada año, y esta ropa infrecuente, hizo que los cristianos extranjeros —según algunos estudiosos, en la Holanda del siglo XV— crearan la leyenda para explicar la imagen. Una etimología popular hace derivar nombre Wilgefortis del latín virgo fortis: ‘virgen fuerte’. Pero en 1934, G. Schnurer y J. M. Ritz demostraron en su gran ensayo Sankt Kümmernis und Volto Santo (Düsseldorf 1934) que Wilgefortis era una corrupción de Hilge Vartz (vartz o fratz: rostro), el ‘Santo Rostro’. Esto corroboraba la opinión de que la leyenda se originó a partir del Volto Santo de Lucca. Cuando el culto de santa Wilgefortis se difundió en los siglos XV y XVI, empezó a ser incluida en los breviarios y martilogios. El más antiguo conservado es uno impreso en París en 1533, por encargo de la diocésis de Salisbury, que contiene una antífona métrica y una oración en honor de Wilgefortis.