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El IMSI una evolución del ICSI para tratamiento de infertilidad


La inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) llegó a convertirse en el tratamiento más avanzado para el manejo de infertilidad que no podía resolverse por métodos más sencillos. No ha estado excento de criticas. Que la parte ética, que el costo, que la efectividad. Pero como a todo en medicina le ha llegado su evolución. Desarrollado por Bartoov en el 2002, el nuevo método fue denominado IMSI (intracitoplasmatic morphological selected sperm injection), en lo que en diferentes medios se conoce ahora como "súper ICSI". En la aplicación de este nuevo método de tratamiento se demostró que la integridad morfológica del núcleo espermático humano es un importante parámetro asociado con la tasa de embarazos por ICSI. Los espermatozoides con anormalidades morfológicas en el núcleo pueden presentar bajo potencial de fertilidad y por eso se seleccionan más estrictamente los espermatozoides a inyectar, de tal manera que aquellos que tienen vacuolas no se utilizan con la sospecha que esto es signo de desnaturalización del DNA. Por supuesto el resultado que se busca es un número mayor de embarazos, con menos ciclos. Mientras tanto se sobreentiende que este método implica una mejoría automática en los métodos de laboratorio para seleccionar los espermatozoides con aumentos hasta de 8000X.