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Primera fase del amor: La Atracción


El amor entre dos personas no es solo el resultado del azar como parece; aunque muchas eventos incontrolables suceden en el intermedio del enamoramiento, el amor como resultado final es en realidad un complejo proceso de progresión hacia la corteza cerebral o “encefalización” de núcleos específicos y neurotransmisores que conforma una pirámide secuencial cuyo pináculo es algo que podemos llamar el “verdadero amor”. Para efecto del análisis, el proceso de enamoramiento se divide en cuatro fases principales que tienen cada una sus propios neurotransmisores específicos:
Primera fase del enamoramiento: La atracción simple.
A esta fase primera los griegos la llamaban el “Ludus” (de lúdica). Atraerse sexualmente es un algo anclado en el paleocerebro o cerebro primitivo, por lo tanto es muy instintivo y muy básico; porque lo que se involucra es el instinto básico de la especie que busca la reproducción como su primer objetivo. Está presente desde los mamíferos inferiores dependiendo de substancias hormonales tan antiguas en la evolución como los estrógenos y la testosterona. Atraerse sexualmente es una experiencia universal con diferentes definiciones operativas puesto que está modificada por la cultura del individuo que tiende a moderar el deseo según sus creencias o valores y a ser selectiva para cierto tipo de parejas que en su esquema mental considera adecuadas. Puede ser muy amplia y es así como un individuo puede verse atraído por múltiples personas en un mismo momento o evento social. Pero finalmente la atención se fija y una vez seleccionada la pareja existen manifestaciones como pulso acelerado, dilatación de la pupila, secreción de saliva y como remate la posibilidad de una buena erección o lubricación vaginal, el resultado final de este impulso visto de una manera simple es lograr copular con pleno deseo pero con una absoluta falta de euforia o intención de permanencia. Sin embargo es claro que un contexto social “copular” debe reemplazarse por “ligar” puesto que las parejas no se seleccionan con esa intención primitiva. La atracción se basa en dos substancias: La testosterona que es la “hormona universal del deseo” (de hombres, mujeres y animales) y un afrodisíaco natural con características psicoactivas (genera imágenes eróticas por sí misma); por supuesto la atracción depende de los sentidos para activarse (vista, oído, tacto, olfato, gusto, usualmente en ese orden); aunque su accionar sexual podría ser promiscuo no es caótico porque está morigerada por la cultura que no es otra cosa que el neocórtex conciente y racional intentando ejercer su función. La segunda substancia involucrada en la atracción inicial es la Feniletilamina (FEAS) que es llamada la “amina excitante”; una substancia definida por frases como: “Me encanta el tono de tu voz” o ”Me encantan tus ojos” o simplemente “Me gustan tus piernas o tu senos” que produce anticipación, vigilia, taquicardia y enrojecimiento; no es placentera como tal, pero fue necesaria para mantener la atención fija en el objeto de este amor primitivo (en los animales la comida desviaba por completo la atención del sexo y eso era mal negocio para la reproducción). También en otras palabras las FEAS son la forma de lograr un seleccionador natural que limita el número de parejas posibles en un abanico de posibilidades. Las FEAS están presentes en alimentos como el chocolate y no en vano esta es una de las curas naturales para amores envolatados o difíciles.