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Alcanfor y deseo sexual

El efecto del alcanfor y sus aceites, producto de un arbol longevo, originario de Asia que produce un fuerte olor acre, característico y que se ha utilizado desde tratamiento de dolencias respiratorias (untado y tomado) hasta como método de cocinar o endulzar en la India. Desde el punto de vista sexual se le atribuyen dos efectos disímiles: Disminución o incluso abolición completa del deseo sexual y control sobre la eyaculación precoz. Con respecto al primer caso es famoso el mito urbano sobre que la comida de las cárceles suele tener dosis de alcanfor para controlar el deseo sexual de los presos (o presas), lo que no será admitido por autoridad alguna; no me queda claro como consigue un efecto sobre el deseo, posiblemente es antiandrogénico, aunque el mecanismo no está dilucidado. Con respecto a lo segundo, existen entusiastas defensores en la red. No está de más decir que ningún estudio ha comprobado ni remotamente su utilidad y que como otros terpenoides es una substancia que se acumula y puede tener toxicidad, produciendo un cuadro de confusión e irritabilidad que puede ser muy desagradable.