Configurar seguimiento por correo

El pene de Napoleón

Cuando Napoleón derrotado, se entregó a los ingleses, le deportaron a un perdido islote africano, en Santa Elena, donde sucumbió lentamente a las iniquidades de un tétrico carcelero, llamado Hudson Lowe. Muchas son las historias, pero existe una fantástica alrededor de su muerte cuando los cazadores de reliquias se llevaron todo lo vinculable con el ex emperador, hasta los árboles vecinos, convencidos que ahí estaría impregnada su esencia. Se supone que alguien corta el pene de Napoleón como un trofeo, posiblemente el médico que lo atendía Frank Richardson, que a su vez lo entrega a su capellán Angel Paul Vignali que parece guardarlo más por venganza, puesto que nunca le perdonó a Napoleón que lo llamara impotente. Lo cierto es que luego aparece en manos de un coleccionista de Filadelfia de nombre SW Rosenbach que llegó a exponerlo en el Museo de Arte Francés de Nueva York, pero más recientemente el dueño de la reliquia era el urólogo, recién fallecido, John K Lattimer, de la Universidad de Columbia que juntó recuerdos militares y obejetos macabros en un singular museo de su propiedad, había pagado en Christies la suma de 400.000 dólares por obtener el recuerdo. El destino de este pene es incierto, pronto deberá estar en algún museo que lo exponga al lado de otros penes famosos.