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Prauresis o Vejiga Tímida



También llamada "Shy Bladder" o vejiga tímida, es una fobia, que involucra el miedo y la evasión de usar baños públicos y a  la vez una forma irregular idiopática de retención  urinaria (en otras palabras, usted está imposibilitado de ir a orinar). Lo que debemos resaltar es que esta forma de retención urinaria no es causada por un bloqueo del cuerpo. Las personas que tienen prauresis (vejiga tímida) tienen problemas en orinar, en presencia de otras personas, mas específicamente, es el miedo de no ser capaz de orinar con algo o una completa privacidad, dependiendo de la severidad de los síntomas.
Hay muchas interrogantes sobre la causa de este síndrome que todavía no están claras. Esta condición afecta a los niños en el preescolar, jóvenes en la adolescencia temprana o tardía y a muchas personas en su mayoría de edad temprana. Muchos de estos pacientes no señalan algún incidente desencadenante, otros creen su problema fue desencadenado por un incidente traumático que sucedió antes o durante la adolescencia, incluyendo  un episodio vergonzoso realizado por un pariente, valoración por un  compañero de clases o un hermano, acoso en público, baños o abuso sexual. No todos desarrollan prauresis. Hay que  recalcar  que este problema es patofisiológico en su naturaleza y las últimas investigaciones en el campo de la neurología, demuestran que hay tanto componentes psiquiátricos como somáticos en el problema.
Las encuestas  demuestran que esta cifra va desde 1% hasta un 25%, de norteamericanos. En la encuesta de 1994, National Comorbidity  Survey,  indica que hay un 6,6% (17 millones) de personas de la población que tienen miedo de usar un baño que no sea en su casa; se desconoce cuántos de estos que tienen miedo estaban relacionados con la dificultad de iniciar su micción en baños públicos. No hay estimaciones claras de  este desorden en el mundo entero, se presume que en otros países esto es un problema serio.
El Praurético se somete a un comportamiento de evitar, esto temporalmente reduce el miedo, asociado con una imposibilidad de orinar, pero refuerza su  patrón de fobia. Muchos de estos pacientes niegan sentirse con una ansiedad abierta en los baños públicos e insisten que no pueden iniciar la micción, otros  reportan síntomas fisiológicos de ansiedad: palpitaciones del corazón, sudoración,  mareo, vértigo, temblores y desmayo.
Como un prauretico, raramente  habla en publico, muchos de estos pacientes, sienten que ellos son los únicos que presentan este problema, se sienten apenados de su desorden y se convierten en expertos en esconderlo de sus amigos cercanos, esposa y de sus médicos. La sensación de pena, humillación, aislamiento y depresión secundaria resultante de  esta situación es debilitante.
Muchos de estos pacientes visitan en primera instancia al urólogo, para saber si hay algo erróneo físicamente, por esto la función del urólogo es  muy importante. Éste debe:
1.- Darle seguridad de que físicamente todo está bien.
2.- Asegurarle al paciente que no está solo.
3.- Discutir aspectos de comportamiento, cómo programar sus micciones. En los varones, usar un baño para una sola persona, no usar los urinarios con muchas personas.
4.- Referencia del paciente al especialista en: ansiedad, desordenes cognitivos y experto en exposición del comportamiento
Algunos otros tratamientos han tenido resultado mixtos: medicaciones, hipnoterapia, intención paradójica, inyección del esfínter con toxina botulínica, hasta llegar en algunos casos a la resección transuretral de la próstata. Los alfa bloqueadores, no han demostrado ser efectivos.
El paciente debe ser bien educado de su enfermedad, ya que algunos mejoran, pero los síntomas pueden reaparecer, no se debe alarmar por ello, debe retomar siempre algunas medidas para lograr  su control de nuevo. La terapia del comportamiento cognitivo, ha tenido un 80-90% de efectividad en la prauresis, con  terapia con algunas medicinas la  enfermedad  es usualmente controlada.
Hay algunas evidencias que nos dicen que la Prauresis  puede ser hereditaria. Es muy importante para los padres de asegurarse que si uno de ellos o los dos (padres) tienen esta condición, las posibilidades van en aumento, de que su hijo vaya a desarrollarlo igual.